Quemad los diarios

por Gonzalo Ruiz Suárez

327 Cuadernos es nombre y número de los diarios que el escritor argentino Ricardo Piglia fue escribiendo desde hace más de cincuenta años. Andrés DiTello, documentalista chileno, presentó ayer – 5 de septiembre– en la cadena nacional el testimonio/documento que daba cuenta de la lectura de algunos, no demasiados, de dichos pasajes, que Anagrama –2015– no ha tardado en editar y que saldrá a la venta durante ese año. A parte del interés eufórico, que a la comunidad literaria nos arremolinó delante del televisor, sin el sonoro cinismo o apatía típica de las escasas ocasiones en las que esto sucede y mientras pasaban el Gran Hermano o la peli de la chica/o fea/o que se supera a sí misma/o o los desmanes de las cámaras de la policía en Quilmes, el texto forma parte de un relato conmovedor pero sin estridencias, apelativo pero sin el monstruo de la compasión.

El texto trata de intermediar con tres voces bien reconocibles: la del narrador en off –que diserta sobre las condiciones de grabación, plantea preguntas al espectador, busca cánones que le puedan guiar a través de la película, y se cuestiona interrogantes respecto al que-hacer mismo de la tarea de este particular tipo de biógrafo, en la extrema unción literaria del autor de La argentina en pedazos –que quizá sea la muestra más palpable de la importancia debajapiglia2 Piglia para el común del ámbito americano e hispanohablante–; segundo, la voz de la historia oficial, institucional, la que sale en los manuales de historia: sus revueltas, sus concentraciones, su euforia y sus recaídas en la noche de los dictadores, los consecuentes exilios. Me atrevo a entrever que un mordaz Piglia sabe que él no estuvo allá, aquel día no estaba, pero aún así figura, de forma tal vez poco integrada al conjunto de la trama. Y entre medias un cuento perfecto, lapidario, típico de la intimidad de la militante del ERP ; y su propia voz, la de Piglia, que lee los diarios de otro, de él mismo. Fantasea con la posibilidad de publicar los diarios como los diarios de Emilio Renzi y sonríe y pronostica tesis de maestría sobre ese genial acto de picardía. Esta no identidad, tema que recorre la obra del autor, esperable, quién escribe detrás del que escribe, Bajtin, Ricoeur, Piglia, se amplia con la noticia de la muerte del autor: inesperada y brutal. Vestido de negro, ahora, pide que uno de los planos no le saque las manos, que debían manifestar los síntomas de la necesaria recesión hacia la tierra muda.  Y se resiste.

Es estúpido querer documentar toda una vida, apenas entiendo la letra, qué querría decir con esto, aquello, aquel día en el que hoy se da cuenta de que la muerte le llega –qué descubrimiento trivial– que la memoria, mitificada en tiempos de la inmediatez cuasi-absoluta, no sirve, tampoco, para reconocerse a uno mismo al relato que nos sostiene.  El acto final, para el espectador, contaba DiTello en una entrevista previa, la quema –insignificante, al fin– de dos o tres diarios, de alguna lista de la compra, de alguna idea sin pulir, de pensamiento esporádico, no deja de ser impactante. Los que quedamos seguiremos los pasos, de nuevo, por la senda de la intimidad del escritor, buscaremos el relato interno, de nuevo en busca de la realidad, huidiza, errada. No optaremos por quemar los diarios, en un acto de reconocimiento que sería, acaso, el mejor homenaje.

 

 

You may also like...

1 Response

  1. Munir dice:

    Dice Premat que el acto por el que un escritor escribe su propia muerte y define cómo quiere ser leído por los que se quedan es quizá el más importante de todos. Se me ocurre el argumento de un cuento posible: un escritor sin éxito sabe que le llega la muerte e intenta quemar sus diarios. Nosotros (esto es: la policía de la biografía) echamos la puerta abajo y le paramos en el momento fatal: le metemos bala (el escritor ya no importa) y nos llevamos sus diarios y sus cartas a un rincón de un archivo al que nadie nunca accederá. Una obra inacabada se queda en su escritorio.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

-->