El rap de la última cantina

malasana-Large

por José Luis Ducid.

Al bajar leo un graf­fi­ti:
“el Amor es un pla­to de co­mi­da ca­lien­te
sin que te lo co­bren”

Son­río pen­san­do que con re­do­bles de sar­te­nes
y un bom­bo ca­ce­ro­la,
la fra­se se­ría el hit bai­la­ble del ve­ra­no.
Di­dác­ti­co, sim­ple, con­tun­den­te.
Otra idea pa­ra ha­cer­se ri­co.
Un éxi­to to­tal que no sue­na en nin­gún la­do.

Vis­to lo vis­to, el-amor-real
pa­sa ham­bre en­tre ni­chos de che­que­ras,
es la víc­ti­ma ino­cen­te
de una gue­rra a gran escala -escala planetaria-
que se ex­pli­ca tan só­lo en un pe­ca­do: La Avaricia.

(Ey, tranquilidad, simplemente estoy en pedo,
a mí también me cansa
la rima “socialista”.)

“…Están as nubes chorando
por un amor que morreu…”

Llue­ve de­ma­sia­do o demasiado poco últimamente.
Las pro­fe­cías de la Ciencia de Occidente -y de las otras-
van cum­plién­do­se con mor­bo;
ta­la­mos la Amazonia, construimos gran­des pre­sas,
congelamos ras­ca­cie­los, com­pra­mos
el segundo cochecito…

Co­rro hasta la esquina a guarecerme
muy pe­sa­do, tópico,
car­ga­do de pa­la­bras incapaces
de ha­cer llo­rar ce­bo­llas,
y pa­ra­le­lo a los fo­cos del gran shop­ping,
re­cién inau­gu­ra­do, ya ca­du­co
co­mo un pa­que­te nue­vo de Marl­bo­ro
an­tes de abrir­lo
inspiro
la rancia verdad que noche a noche
se renueva cuan­do exhalo:

en la ciudad le rezan a San Valium,
jue­gan en Red a masacrarse,
o son travestis tro­pi­ca­les
(muchachotes incas o mulatos
ba­jo la llu­via demen­cial
ofreciéndose por 5 cobres
pa­ra bancarse
y sostener
a la familia campesina que
-después de Western Union-
con sus burlas infantiles
los corrompen).

“…Están as nubes chorando
por un amor que morreu…”

El asco al ver
mi triste geta de borracho
reflejada en un escaparate,
mi fobia al plástico,
¿o fue la tormenta exagerada?
me re­fres­can
a dónde
coño
ir

a

LA ÚLTIMA CANTINA

una lám­pa­ra de pie
el si­llón des­ven­ci­ja­do
el cua­dro de T. Beh­rens
el whisky en va­so ba­jo

Casi grito convencido
en mi ático alquilado
-quinto piso y escalera,
zinc, recuerdos con geranios-
al saber que este mo­men­to
íntimo, sensato, ama­ble,
es
La Patria.

¿La Matria? ¡Oh, La Matria…! No, no. No, no, no.

Parecida a los dos senos
a los pechos
¡a las auténticas tetas
de una hermosa y buena amiga
(me refiero, por ejemplo, a la vecina)
hechas de carne

leche

miel

y sangre!

“…Están as nubes chorando
por un amor que morreu…”

Si les gus­ta Piaz­zo­lla, Sosa, Coltrane,
Chopin, Gardel, The Clash,
Camarón, Bach, Évora o Pro­dan,
pón­gan­se có­mo­dos.
Jun­to al pan suele haber tinto. (Nirvana)
Hay un fras­co de acei­tu­nas. (Morphine)
¡Ayer me marqué un tremendo gui­so! Por favor,
recalienten lo que queda. Pero coman. (Presley)
¡Claro que con el tiempo está buenísimo!
Lo apro­pia­do (Philippe Katrine)
es en loza y con cuchara. (La Piaf)
Al contrario, considero un detallazo (Verdi)
que la dejen bien fregada.

“…Sen ti non podo vivir.
Dame celme coas tuas palabras
dame alento co teu doce amor
dame lume coas tuas miradas
dame alento co teu doce amor,
dame lume coas tuas miradas
dame alento co teu doce amor…”

Bienvenidos.

Con­si­dé­ren­se en su ca­sa.

Casa.

Casa.

Bienvenidos.

Con­si­dé­ren­se en su ca­sa.

Bienvenidos.

Aquí sí hay taza, taza.

Bienvenidos.

Esta es

TU

casa.

Bienvenidos.

(OK. Pero antes de mear,
mira la tapa.)

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