No nos moverán

por Lorenzo Heredia

A mi padre, el mayor aficionado de la historia del Motril CF

Desde que era pequeño mi padre me enseñó a amar al equipo de mi ciudad, un equipo que nunca jugó ni juega en primera ni en la Copa de Europa; se codeaba con equipos de cuarta, tercera o segunda división B y tal vez el Motril CF nunca gane la liga ni la copa de Europa pero probablemente ocupe el mayor espacio dentro de todo el cariño que le tengo a este deporte.

Ir casi todos los domingos por la mañana a tostarme al sol de la Costa Tropical a ver a mi humilde equipo de la mano de mi padre, no más de cincuenta o 2000 personas en el pequeño estadio del Municipal Escribano Castilla, una arena donde batallaban los gladiadores del coliseo de mi infancia que se convirtió en un santuario. Todos esos gladiadores no eran mundialmente conocidos, los conocíamos los aficionados de la ciudad y demás ciudades de donde provenían los equipos que militaban en las mismas divisiones que nosotros. No tenían grandes contratos ni grandes marcas detrás financiando la imagen personal ni haciendo anuncios para embolsarse cantidades astronómicas. Esos recuerdos, ese fútbol fue en realidad el que me hizo amarlo, un fútbol de personas corrientes y de futbolistas corrientes. Los partidos del Motril CF no salían en la prensa nacional ni en la televisión pero mi cariño por el fútbol hunde sus raíces en esos recuerdos.

Esa pasión permanece en el tiempo, una pasión que me inculcó mi padre con el ritual de ir a ver a tu equipo a un estadio que por muy pequeño y feo que fuera me parecía el más grande y bello del mundo. Permanece como si fuera una responsabilidad que tengo por continuar la dinastía paterna de amar a mi equipo. De vez en cuando pululo por pequeños estadios de barrio o de pequeños pueblos para ver a mi humilde y más grande sin necesidad de que lo anuncien en un canal de televisión con una gran marca detrás.

Como he dicho ya varias veces el amor que le tengo al fútbol nace de esa humildad fuera de todos los flashes y luces, sin embargo, como me gusta todo el fútbol evidentemente no pasa desapercibido ese fútbol que llaman grande o de élite. He ido a grandes estadios y veo fútbol de élite que sigo con la misma pasión que a mi humilde Motril CF.

Todo lo que he contado me sirve de excusa para hacer la siguiente reflexión pero antes tengo que contar que me lleva a ella.

La otra tarde realizo ese acto inevitable, el que algunos debemos hacer aunque estemos en contra, en otras palabras, me siento delante del televisor para visionar un partido y mi sorpresa fue asistir a un ataque al cariño que le tengo al fútbol y al origen de ese cariño. Entre parte y parte aparece un anuncio de la LFP donde se argumenta de forma maniquea y maliciosa la hipótesis de que la piratería en el fútbol acabará con la afición tras un efecto dominó que arrastrará a las marcas y a las estrellas para acabar con los estadios vacíos.

Para mí fue un sobresalto ya que más de alguna vez he visto fútbol por internet y creí durante unos segundos que ello podría de verdad ser una razón de peso para que el fútbol desapareciera, porque el fútbol sin aficionados no existiría. Sin embargo me vino la mente la imagen de cuando iba a de pequeño de la mano de mi padre a ver a mi Motril CF.

No hacen falta grandes marcas para que el fútbol sobreviva, lo que no dice el anuncio es que solo se vaciarán el Camp Nou o el Santiago Bernabéu porque mi Escribano Castilla siempre tendrá y mantendrá a esa gente incondicional que no va a ver a su Motril CF porque hayan estrellas que salgan en grandes medios, sino que aman a su equipo aunque juegue en quinta división. Por eso señores de la LFP, no hace falta que el fútbol se prostituya en China para hacerlo más grande y fuerte. El fútbol existirá siempre que haya gente que ame el fútbol como yo lo amo y no necesita canales de pago para seguirlo ni fondos de inversión para que esa gente crea en ese equipo, su amor es más sencillo que todo lo complicado que parece ser el fútbol. Es un amor irracional que no sabe de balances o de valores en el mercado.

Por eso hago esta reflexión sobre el anuncio que vi, porque ese amor que le tengo a este deporte nació rodeado de humildes soñadores porque aunque cada vez nos lo están robando más y abochornado ante precios que se pagan por traspasos de jugadores, mi amor permanece. Así que ese anuncio me hizo ver otra vez cuál es el camino al que se dirige el fútbol, una gran bola de dinero que quiere crecer más, y usan esa pasión con armas sucias para amenazarnos de que si no cumplimos con las órdenes nos van a quitar el fútbol haciendo culpable una vez más al más pequeño y débil que comete una infracción, para conseguir en este caso visionar un partido para alimentar esa pasión, o sea, no consumir y por ello ser un terrorista que quiere matar al fútbol.

No, amigos, no se preocupen porque siempre nos quedará ver el partido de nuestro humilde equipo en un estadio viejo y destartalado. Eso también es fútbol aunque no salga en la televisión nacional. Para todos los que amamos ese fútbol, principio básico de nuestra pasión, el fútbol no morirá porque no necesitamos que insuflen toneladas de dinero, eso a nosotros no nos va, solo ganamos buenos momentos y entretenimiento, no dinero. Así que lo siento por los componentes de la LFP, el fútbol no morirá, solo morirá el dinero de sus bolsillos y sobre todo no engañen ni jueguen con esos sentimientos, que yo me llevé un susto, pero sobre todo porque con mis recuerdos nadie juega y por encima de todo como decía Johan Cruyfft: «Los mejores futbolistas nacen en las plazas de los pueblos y no en las grandes escuelas».

Lorenzo Heredia
Modo lecturaLorenzo Manuel Heredia López. Nació el 24 de Octubre de 1984. Oriundo de Motril, vive en Granada desde 2004 donde actualmente reside defendiendo su lugar de origen. Es Licenciado en Ciencias Políticas y... Leer más

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