La guerra del fútbol

por Lorenzo Heredia

El Ba fue un juego popular que formó parte del folklore de una Gran Bretaña atada a sus costumbres y tradiciones ancestrales. El juego consistía en un enfrentamiento entre pescadores y agricultores donde el objetivo era llevar una pelota a una milla y media de distancia; el que fuera ganador de este encuentro tendría buenas cosechas o buenas recogidas de pescado durante todo ese año. Los encuentros podían durar varios días y acababan 0-0 o 1-0, además las calles eran destrozadas por los participantes de esta contienda, en una lucha donde el honor porque ganara su comunidad era símbolo de riqueza el resto del año. Este es uno de los caldos de cultivo más cercanos a lo que hoy conocemos como fútbol, un juego atado a la tierra y el mar de donde se sacan los productos que llenarán los estómagos de un Gran Bretaña en la que máquina de vapor aceleraba el paso de un imperio que dejaba de ver a Merlín por los bosques y empezaba a calcular beneficios con la amenaza de la mano invisible de Adam Smith.

Como he dicho antes la violencia era una característica de este juego pero el origen y el objetivo del mismo tienen más que ver con la tradición oral de victoria colectiva. Las peleas que se generaban dentro de la multitud que jugaba los encuentros de Ba tenían una lógica de supervivencia y de honor que nada tiene que ver con un juego cándido sino que era la guerra en estado puro, una guerra que acababa con la paz de tener buenas hortalizas o buen pescado ese año.

El juego se fue popularizando de tal manera que el ya llamado fútbol fue prohibido por la Reina Victoria al causar grandes destrozos en el mobiliario urbano. Así el fútbol quedó relegado a las escuelas de alta alcurnia donde la violencia estaba controlada por una alta educación que difería de las maneras de comportarse de los salvajes que se hacinaban en las calles de la Inglaterra proto-industrial, donde la violencia futbolística era el mínimo problema que acechaba las calles de los primeros obreros industriales. El fútbol, como será por y para siempre, era un momento de disuasión de todos los problemas que acuciaban a esos obreros que todavía no sabían que tenían derechos por trabajar horas y horas sin descanso; sin embargo la élite utilizó la baza del fútbol para criticar a quienes luego se convertirían en los sindicatos y en los grupos de presión a patrones.

Como vemos, la guerra y el fútbol son muy parecidos pero como decía el gran Alfredo Relaño en un artículo publicado hace poco en su blog, el fútbol en sí no es el causante de la violencia alrededor del mismo sino que la provocan una serie de causas ajenas al propio fútbol. La historia del fútbol y de los pueblos casa casi perfectamente con la cita de Hegel donde reconocía que la guerra es necesaria. La lucha entre pueblos tienen como colofón la guerra y ésta es un estadio por el cual deben de pasar todos los pueblos, sobre todo aquellos que crecen de manera que tienen que conquistar a otros para satisfacer sus necesidades nacionales. En un principio, y como decía antes, el fútbol siempre fue esto que nos dice Hegel pero se agudizó a partir de que este deporte fuera globalizándose hasta encontrarnos con lo que es hoy.

El partido más celebrado en la historia del futbol es el Argentina-Uruguay, la primera final de la copa del mundo de la Historia. Con esto quiero decir que el fútbol ha sido durante mucho tiempo un catalizador de lucha entre naciones, y el apego a esta definición del fútbol va diluyéndose a medida que el enfoque economicista va imponiéndose en un juego de pueblo, tal y como fue al principio, que nada tenía que ver con el flujo de información y capital típico de una city en una cuidad global.

El ejemplo entre Argentina y Uruguay es muy gráfico pero durante todo el siglo XX hasta casi su final, está lleno de historias donde el apego de un aficionado al fútbol al estado-nación era mayor, sirva de ejemplo el luto que duró meses en Brasil tras la derrota en la final de la copa del mundo del 50, más conocido como el «Maracanazo», donde la batalla final de una guerra contextualizada en una cancha de fútbol servía para satisfacer las ansias de todos los brasileños de dar un paso adelante en su tránsito histórico. También podemos comprobar esta tesis dentro del enfrentamiento entre la RDA y la RFA en la copa del mundo de 1974. La victoria de la Alemania comunista contra la Alemania capitalista no fue una victoria de un equipo frente a otro sino la victoria de un país y de un bloque político e ideológico frente a la otra mitad del mundo. Así también podemos llegar a finales del siglo XX y ver algunos partidos entre Croacia y Serbia donde lo que más importaba era la victoria de los torturados sobre los torturadores o viceversa según se lea prensa de un país u otro. Pero destaca sobre todo la llamada «Guerra del Fútbol» entre Honduras y El Salvador, que tensó aún más las relaciones entre ambos países tras un partido y un penalti polémico. La historia nos cuenta que el partido fue el que generó todo pero sin embargo lo que pasó en verdad es que el partido fue el escaparate montado por los intereses de grandes corporaciones y de estados para utilizar el fútbol como herramienta para generar tal violencia. Todo esto habría llevado a una guerra inevitable aunque ese partido no se hubiera ni jugado.

Con todo ello lo que quiero decir y lo que vengo a contar es que la violencia no es parte activa del fútbol sino que es la violencia del día a día la que se manifiesta en esos padres que se lían a tortas, unos padres que tal vez vean en su hijo la manera de pagar lo que queda de hipoteca. En otras palabras, el divertimento que ofrece el deporte desaparece para que los balances empresariales o domésticos calculen el rendimiento del acto vil de pegarle patadas a una pelota, un acto tan sencillo como maravilloso, y mancharlo con parámetros que más tienen que ver con el capitalismo salvaje que con un juego popular entre agricultores y pescadores.

El carácter local que tenía el Ba fue desapareciendo para dar lugar a intereses interestatales y para encontrarnos con un problema actual: defender los intereses de unas corporaciones que se esconden detrás de los símbolos de un club de fútbol defendiendo lo indefendible. Ahora hay peleas en África tras un Chelsea-Manchester United donde incluso pueden morir personas que tienen graves problemas de supervivencia alimenticia y sanitaria, pero se pelean por los intereses de unas empresas que además tienen su lugar de origen en la metrópoli causante de todos sus problemas. Por ello la violencia en el fútbol transmuta generación tras generación para despegar del suelo la verdadera esencia de la victoria del Ba, el honor y la victoria de una comunidad que estaba llena de problemas más importantes que digo —mucho más importantes que el fútbol y su propio devenir—. Han robado la identidad del fútbol que era una forma de lucha entre comunidades para dar paso a la lucha entre corporaciones. El fútbol está ya tan desarraigado que muchos no sabemos lo que va a pasar dentro unos lustros —o décadas— con él. Lo que sí tengo claro es que servirá para justificar la violencia que convive con nosotros día a día y que se utilizará como catalizador de distensión entre las distintas corporaciones, pero si reflexionamos un poco y hacemos genealogía del fútbol nos daremos cuenta de que éste solo sirve para lavar la imagen de los poderosos y para buscar culpables de todo lo malo que acontece en el fútbol —como aquellos 96 aficionados del Liverpool que murieron en el fondo del estadio Hillsborough y fueron tachados por toda la élite política británica y sobre todo por Margaret Tatcher de borrachos y de delincuentes mientras los británicos sufrían los primeros recortes en el estado del bienestar y la nueva gestión pública daba paso a la mayor ola de privatización de la historia—. Pero no, la violencia la generaban cuatro borrachos que fueron hacinados por la venta de entradas por encima del aforo y con colaboración de la policía que por seguridad no dejó salir a nadie de aquel fondo, —un Auswicht en pleno mundo libre—.

La violencia forma parte de la vida dentro del mundo capitalista, la violencia con la que nos trata el sistema se cataliza en el fútbol, aunque se nos vende que la violencia forma parte del fútbol eludiendo preguntas incómodas sobre las condiciones laborales o las condiciones de vida de un sistema que genera desigualdad per se, un sistema injusto y donde un deporte es utilizado para distraer de la verdadera violencia: la violencia de los poderes económicos que están tomando el fútbol haciendo un ejercicio de amnesia forzada donde los únicos culpables de la guerra son los trabajadores explotados, que para muchos son los grandes constructores de este maravilloso deporte y que cada vez más son los grandes olvidados en esta historia, gente que utilizó el futbol para tener el sábado libre y así estar más cerca de las míticas 35 horas de trabajo semanal, de historias como las de Obdulio Varela, campeón del mundo con Uruguay en Brasil 50 y líder sindical que llevó a su país a una huelga general meses antes de uno de los campeonatos del mundo más recordados de la historia.

Desde el Ba hasta hoy se ha perdido el sentido común pero no solo en el fútbol sino en una gran cantidad de esferas y ámbitos. Solo y para ir acabando, ha quedado claro cuál es mi postura, el fútbol no es violento ni la violencia es fútbol; solo que, como en otros tantos contextos, se puede aplicar la cita de: «vuestras guerras, nuestros muertos». El fútbol es una guerra limpia que se ha ensuciado en este camino hacia la desidia que muchos están empeñados en transitar, pero yo me sigo quedando con la ilusión de ver un gambetta o un caño precioso y espectacular, porque la guerra forma parte del mundo y no es exclusiva del deporte.

Lorenzo Heredia
Modo lecturaLorenzo Manuel Heredia López. Nació el 24 de Octubre de 1984. Oriundo de Motril, vive en Granada desde 2004 donde actualmente reside defendiendo su lugar de origen. Es Licenciado en Ciencias Políticas y... Leer más

You may also like...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

-->