Poesía aquí y ahora

Cotard

Cotard

por Munir

Nolla. Necesito pensar y orientar mi pensamiento en números que quizá lo van a constreñir. Pero ¿acaso hay algo que no constriña el pensamiento (¿acaso se puede pensar sin límites?)? Como sea –y para que nadie se sienta ofendido– enumeraré los párrafos en finlandés, o finés, o como se llame.

Probablemente todo este artículo no es más que una reflexión demasiado larga sobre las oscilaciones entre el orden y la entropía.

Yksi. Perdón por el nombre del artículo. Sé que suena a manifiesto. Esto no es un manifiesto. No lo lean como un imperativo (algo como “¡Hagan Poesía Aquí y Ahora!” (con todas esas mayúsculas, qué horror, qué overdose)). Léanlo como el título de una descripción de la poesía que se hace aquí –España– y ahora –dos mil quince (sí, sí, ya sé)–. Dicho esto, considero (y no es nada muy original) que el término poesía excede esa cosa que se hace dándole muchas veces al Intro mientras uno escribe, y que a veces excede incluso al hecho mismo de la escritura.

Eso sí: les recomiendo que hagan poesía aquí y ahora.

Kaksi. La mayoría de editoriales grandes de poesía no pagan a sus autores. Curiosamente, los autores más interesantes van hacia las editoriales gratis como las polillas hacia la luz.

Otras editoriales ofrecen grandes porcentajes e incluso co-ediciones (fifty fifty) que permiten que algunos autores con más personaje que obra ganen sumas considerables. Estas editoriales atraen a los poetas menos interesantes.

La estupefacción ante este hecho es el motor de la escritura de esto.

Kolme. A los escritores españoles siempre se les ha calificado de polvorientos, su lenguaje se ha considerado oxidado, y se ha dicho que escribían aplastados por el peso de la tradición. En contraposición a esto, los escritores latinoamericanos siempre han sido considerados frescos, así como su estilo se ha tildado de renovador. Etcétera. Se puede asociar esto con la relativa juventud de las repúblicas latinoamericanas, con su capacidad de transgresión y su carencia de ídolos (Macedonio Fernández, el autor que funda la que probablemente es la literatura más rica de nuestra lengua (digo probablemente para impostar un tono conciliador, pero yo creo o incluso sé que es la mejor (claro que ahora que he dicho esto, ya nadie se lo va a creer (etcétera))) Macedonio, como iba diciendo, ha sido definido como un escritor Cotard, en referencia a un síndrome que padecen ciertas personas que consideran que no existen (la inexistencia –esto es obvio– es un buen antídoto contra el peso de la tradición)).

Ya no sé de qué estaba hablando. Ah, sí. Que Baroja es insoportable, y Galdós también. Al menos sus obras más visibles. ¿Por qué, por qué, por qué?

Neljä. Hay quien dice (pienso en “El acierto y el error”, un artículo de Elvira Navarro) que el miedo a equivocarse es capaz de mermar o incluso ahogar o incluso aniquilar el talento que un escritor pueda tener. Esto explicaría por qué las editoriales que no pagan a los autores tienen a los mejores autores. Porque a esos poetas no les importa equivocarse, porque pueden escribir en endecasílabos con acento en sexta sin miedo a que les llamen tradicionalistas o pueden escribir en colorines sin miedo a que les acusen de rupturistas. No sólo sin miedo sino con ganas de polemizar, con ganas de disfrutar de la literatura, en directo o en diferido. Disfrutar escribiéndola o disfrutar defendiéndola.

La lógica del dinero dice que cuando alguien hace algo debe preocuparse de que ello le reporte la ganancia suficiente como para poder seguir haciendo cosas. En otro registro: hay que ganarse las papas. Pero esta lógica del dinero se puede utilizar para atacar la lógica del dinero a través de lo gratis, es decir perdiendo el tiempo, tirando el dinero, haciendo el tonto (o el indio). Esto ya se ha desarrollado en otras partes, así que no abundaré en ello. El lector tiene permiso para desarrollarlo en su propia mente.

Viisi. Este relato transcurre en España, en dos mil quince. Esto quiere decir que en general nadie que se dedique a la poesía tiene ni la más mínima esperanza de ganarse las papas escribiendo poesía (casi nadie). Pero esto siempre ha sido así. ¿Por qué, entonces, este momento es tan especial?

En primer lugar, porque no sólo no nos podemos ganar los garbanzos (para ser un poco más gastronómicamente representativo de lo que es España (una y grande)) sino que además la mayoría de jóvenes (que es la edad de la poesía) estamos en paro, que es la madre del aburrimiento, que es el padre de la literatura.

En segundo lugar, mucho más importante: vivimos una crisis de régimen (que sí, que ya). Eso quiere decir que hay una crisis de símbolos y sobre todo de palabras. A los escritores nos suele hacer mucha gracia cuando oímos a los políticos hablar de story telling y de todas esas cosas. ¿Alguna vez han pensado ustedes –los no escritores (si es que tal cosa existe (que básicamente no (al menos entre los posibles lectores de este artículo (que además son muy pocos))))– en lo difícil que es construir una figura de autor a través de la que se va a interpretar cada palabra y cada espacio y cada punto y cada coma no ya de cada cosa que escribamos, sino de cada cosa que vaya rubricada con nuestro nombre? Construir un personaje político es infinitamente más fácil.

Así que es nuestro momento. El momento de disputar –en política o postpolítica– los símbolos, o de re-crear –en literatura o postliteratura– las palabras.

Esto quiere decir que aquí y ahora los poetas nos sentimos como un niño irresponsable que va a pasar la noche encerrado en una juguetería. Los menos talentosos se pondrán a jugar, mientras que los más desarmarán cada juguete que encuentren para construir nuevos juguetes e incluso objetos que quizá ni siquiera sea demasiado exacto calificar como juguetes.

Siguiendo a Nietzsche, hoy y aquí escribimos als ob, que creo que significa “como si”. Als ob fueran a pagarnos por ello, als ob tuviera alguna importancia, als ob fuéramos a cambiar el mundo. Y es por eso que a lo mejor hasta lo cambiamos.

Kuusi. Ayer me pasé el día maquetando el libro del próximo autor que vamos a publicar en Ediciones Paralelo. Su poesía escapa del todo a cualquier consideración preconcebida sobre la calidad literaria. Pero hay algo indiscutible: leerlo –maquetarlo incluso– es sorprendentemente divertido.

Hoy he pasado el día corrigiendo el manuscrito de la novela de un amigo peruano que vivió por muchos años en Estados Unidos. La libertad que hay en esas páginas me abruma. Cada vez que le añado una tilde o le cerceno un anglicismo me siento como una especie de dictador. Su capacidad de jugar con esto es absoluta, y lo envidio.

(Me enternezco y acabo escribiendo tonterías, ya ven).

Seitsemän. Libertad, poesía, dinero. Al final va a resultar que estamos hablando de democracia.

Kahdeksan. ¡Hagan Poesía Aquí y Ahora!

Foto Munir
Modo lecturaMunir (Madrid 1989 – Ixtapalapa 2022). He publicado tres cuentos sueltos (M, Los ojos blancos y Del otro lado) y una novela (Los pistoleros del eclipse). Si echan de menos el nombre de... Leer más

You may also like...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

-->