El camarada Potter. Elementos subversivos en la saga Harry Potter.

por Tony Álvarez

Es probable que la saga de Harry Potter sea una serie de películas comerciales al uso y es probable que los politólogos aficionados a los estudios culturales veamos elementos y realicemos lecturas políticas que al autor ni se le pasó por la cabeza representar.

A pesar de ello, es innegable que existen productos cinematográficos que tienen un gran impacto en la cultura popular y desde luego la saga Harry Potter ha tenido y tiene millones de fans en todo el mundo. Por tanto, realizar una lectura política de este fenómeno se presenta como una tarea sugerente.

Evidentemente esta saga no está elaborada desde una perspectiva marxista y contiene elementos que son reflejo del conservador pensamiento hegemónico. Sin embargo, más allá de estas críticas y de muchos elementos interesantes —en otros muchos discrepo— que se señalan en el artículo «Diez cosas que no sabías sobre Harry Potter», entiendo que puede ser un ejercicio provocador señalar otros aspectos de la saga que pueden tener un carácter más subversivo. Sobre todo teniendo en cuenta el bombardeo de productos culturales que sufre el público joven donde claramente se observa una tendencia neoliberal y reaccionaria. Es el caso de otras sagas cinematográficas pensadas para este público como las de Crepúsculo o Divergente —que darían para otro artículo—donde sí se pueden ver con mucha claridad elementos claros de la derecha.

Así las cosas, Harry Potter representa una de las sagas comerciales que puede consumir el público joven y donde se pueden observar unos valores y principios que se pueden asemejar a la izquierda y que puede ser interesantes analizar, más allá de las críticas comunes que se puedan realizar a una obra comercial.

Por formación, voy a detenerme en los aspectos más políticos.

  1. El bien y el mal como antagónicos e irreconciliables.

No estoy de acuerdo cuando se señala en el artículo anteriormente citado, que en la saga del famoso mago se banaliza el mal. En primer lugar, da la impresión de que la confrontación entre los mortífagos y los seguidores de Potter, representa la lucha histórica entre el mal y el bien. Lucha que se presenta como irreconciliable.

Cuando Karl Marx escribe a mediados del siglo XIX, que en el capitalismo la sociedad se divide en clases sociales y que sus intereses son antagónicos e irreconciliables, una de las lecturas que se ha realizado y que podemos hacer es que realmente está adaptando al mundo capitalista, la vieja idea de la confrontación irreconciliable entre el bien y el mal de la visión dual heredada del cristianismo originario. Y es que si hay elementos comunes entre la tradición liberal y la marxista es el tronco común del cristianismo y de la cultura clásica. Este debate nos llevaría demasiado espacio –e incluso alguna lágrima— pero lo que nos importa para nuestro artículo es que la representación del bien y del mal en esta obra no es tan diferente a como se representa el antagonismo entre clases en los textos marxianos. Por lo tanto, la separación tajante entre el bien y el mal, y su antagonismo, puede ser interpretado como un elemento revolucionario. Es decir, al mal hay que combatirlo sin medias tintas, sin ambages.

En segundo lugar, encontramos directores, como los hermanos Coen, que representan explícitamente en su cine la no justificación del mal y la violencia como un aspecto inherente a la sociedad. Es una representación legítima y también interesante. Sin embargo en la saga de Potter, no es realmente así, aunque es cierto que se ve con más claridad en los libros que en las películas. En los libros sí se indaga más sobre los orígenes y la dura infancia de Tom Riddle, ahondando en los entresijos familiares dentro de un entorno desestructurado, con escándalos y engaños que suponen el descrédito del mundo mago. Sin duda, todo ello influyó en Tom Riddle para que acabara en uno de los magos más malvados conocidos hasta ese momento.

En tercer lugar, hay que apuntar que el mal descrito no es un mal irracional, sino que los seguidores de Voldemort tienen un claro proyecto político. Es decir, no pretenden el «poder por el poder», sino que tienen una hoja de ruta, un programa político claro que aplicar. El mal y la violencia de los mortífagos son sólo un medio no un fin en si mismo.

  1. Los mortífagos y el fascismo.

El proyecto de Voldemort y sus seguidores pivota sobre dos grandes ideas: la pureza de la sangre y la recuperación del glorioso pasado del mundo mago y la consiguiente superioridad sobre el mundo muggle. Este proyecto político nos recuerda sin lugar a dudas al fascismo. De hecho, para ser más concretos, se asemeja mucho a la idea de la supremacía de la raza aria del nazismo.

En la misma línea, podemos hacer una lectura política interesante. Voldemort basó su proyecto y lo intentaba restaurar basándose, no sólo en la coerción, sino también en la legitimación. Es decir, la hegemonía en el sentido gramsciano del proyecto de los mortífagos tiene una cara basada en la imposición y en la violencia, y otra cara basada en la aceptación de una parte importante de la población. Entre esos apoyos, Voldemort contaba con parte de la «clase media» o de los que se presentan en la saga como burguesía, hablamos por ejemplo de los Malfoy o de los Black, por supuesto con la excepción de Sirius.

Por tanto, es interesante presentar el fascismo, no como un fenómeno basado exclusivamente en la imposición, sino como un fenómeno que necesita del apoyo de una parte de la población. Una parte de la burguesía que apoyó al fascismo, en tiempos de «democracia» se insertó en el nuevo régimen. Sin duda es una actitud que genera desconfianza en el propio Voldemort, como ocurre por ejemplo con la familia Malfoy. Vemos de nuevo el apoyo del fascismo en las clases medias y la desconfianza que generaba esta alianza entre los fascistas, además de una idea muy interesante, la «mutación democrática» de parte de la clase media que apoyó al fascismo. Desde luego no se trata de una lectura ingenua del fascismo.

En definitiva, el proyecto político de los malos de la película tiene una concordancia clara con el fascismo y no hay que desechar a la ligera una saga comercial que presenta a los malvados como fascistas. En la adaptación cinematográfica de V de Vendetta se representa al régimen dominante como fascista y se trata de un producto cultural vanagloriado por la izquierda. ¿Por qué no aplicar ese mismo parámetro a Harry Potter?

  1. La revolución colectiva por encima de los individuos.

Hay una idea muy potente en estas películas, la idea de trascendencia. Es decir, hay algo por encima de la lucha presente y de los individuos, algo que trasciende a todos los actores en liza. Lo vemos en diferentes ocasiones. Uno de los ejemplos más ilustrativos se produce cuando Voldemort destruye el horrocrux que vive dentro de Harry Potter y todos dan al famoso mago por muerto. Cuando Voldemort pretende presentar el cuerpo sin vida de Potter en la entrada de Howard, Neville Longbottom pronuncia un discurso donde se recoge esta idea.

«No importa que Harry ya no esté. Todos los días muere alguien, amigos, familiares. Sí, hemos perdido a Harry hoy, pero sigue con nosotros aquí (se toca el corazón) y Fred y Remus y Tonks. Todos ellos no han muerto en vano pero tú sí lo harás porque te equivocas. Harry nos llevaba en el corazón a todos nosotros. Esto no ha terminado».

Se desprende de este speech que la lucha colectiva y la revolución está por encima de los individuos, aunque muera el líder. Esto es una idea revolucionaria, y es que por encima de la lucha actual hay algo más, hay un proyecto de superación. Esta es la idea en la que se basa el mito del socialismo.

Indagando un poco más en esta idea, diremos que dentro del marxismo decimonónico y de principios del siglo XX, podemos trazar dos grandes grupos. De un lado los economicistas ortodoxos, cuyo mayor representante sería Kautsky que creen que las condiciones económicas y el desarrollo del capitalismo nos llevarán ineludiblemente al socialismo. Por otro lado, los marxistas que ponen el acento en la voluntad que necesita toda revolución. Dos autores clave en este sentido, aunque diferentes en su concepción de la revolución y de los tiempos, serían Lenin y Antonio Gramsci. Dentro del grupo de marxistas que se centran en la voluntad, hay que destacar también a José Carlos Mariátegui y su concepto de la «fuerza del mito». Y es que según el autor peruano, para que los revolucionarios den su vida por la causa, por un horizonte que ni siquiera conocen, deben creer en un proyecto trascendente —esa es la clave de la idea del socialismo, esa es la «fuerza del mito»—, alejado de determinismos economicistas. Existen pensadores más cercanos al nacional-populismo de izquierda que entienden que la idea del socialismo en el siglo XX funcionó básicamente como un mito. En este sentido podemos señalar a Íñigo Errejón y en cierto modo a Manolo Monereo. Se trata de un prófugo debate muy interesante que posiblemente puede parecer que traemos a colación «con calzador», pero desde luego es un paralelismo que se antoja sugerente. Por ahora lo dejamos aquí.

  1. La rebeldía como forma de vida. Actuar en la superestructura.

Infunden tanto miedo los actos de Voldemort que ni siquiera el mundo mago se atreve a nombrarlo, es una palabra tabú. A pesar de ello, gracias a que Harry desconocía esa «costumbre» y la entiende estúpida —ya que vivía en un entorno alejado de esa superestructura —no teme llamar al malvado mago por su nombre.

Este acto quizá inconsciente en un principio, pero revelador de la valentía del joven Potter, crea ejemplo en otros magos como Dumbledore y Hermione, que no vacilan en nombrar a Lord Voldemort. Si no temes llamar a Voldemort por su nombre se está realizando un acto de rebeldía política que te lleva a la confrontación contra él. Harry, posiblemente sin saberlo, está realizando con esta simple acción un acto revolucionario en lo cultural, que atañe al sentido común y a las costumbres y que tiene implicaciones políticas de calado.

  1. La existencia de las clases sociales.

Es cierto que en el mundo mágico se puede producir agua o comida con tan sólo un golpe de varita. De esta forma se puede intuir que por lo menos parte de los medios de producción no están en manos de una minoría, por lo tanto estaríamos en un sistema que tiene condiciones para escapar del capitalismo. Siguiendo esta idea, tendríamos que señalar que «es más difícil imaginar el fin del capitalismo que el fin del mundo». Aunque el mundo mágico estaría en buenas condiciones para escapar en cierto modo del modelo capitalista, se observan en la saga de Potter relaciones de clase propias del capitalismo. Es decir, aunque quizá no existan relaciones de producción basadas en la explotación, se intuye la existencia de ricos y pobres, esto es, de clases sociales. Está claro que los Malfoy o la familia Black, e incluso la familia Potter están por encima en la «escala social» que por ejemplo los Weasly. Por lo tanto, de una forma u otra se dan relaciones de clase, como además hemos señalado en el punto 2. Incluso, habría que añadir que al existir el dinero e incluso bancos, se pueden dar en el mundo mago intercambios monetarios injustos que podrían generar desigualdad. No tendría porqué representar un sistema capitalista, pero su representación se asemeja mucho a ese sistema de producción de bienes y servicios.

Al respecto, ahora sí, podríamos realizar una crítica y es que, si se dan relaciones de clase, se invisibiliza a la clase obrera propiamente dicha, además de que el conflicto en la sociedad no se basa en relaciones de producción injustas.

  1. La relación con el Estado.

En el artículo anteriormente citado se sugiere que al no existir relaciones de producción capitalista la existencia de una especie de «Estado» carece de sentido. Sin duda se trata de una idea marxista, pero extraída del marxismo clásico que ha sido ampliamente debatida y actualizada por diversos autores.

A pesar de existir mucha controversia sobre la posición de Marx y Engels en cuanto al Estado y la ideología nacionalista, con lecturas y análisis en diferentes direcciones, diremos que durante un largo tiempo se entendió que en los textos marxianos se concebía al Estado como el instrumento de coacción de la burguesía para afianzar en el plano político-administrativo su poder económico. Es cierto, que de una forma u otra el Estado siempre levantó recelo en el marxismo, y su estudio sería la tesis central de la obra que Lenin escribió ante el inminente estallido de la revolución bolchevique, El Estado y la revolución. Para el líder bolchevique lo que caracterizaba a un comunista era su pretensión de abolir el Estado. Haciendo una relectura de los textos marxianos sobre la Comuna de París, Lenin entiende que cuando se imparte justicia obrera, las tierras se ponen en común y el órgano jurídico-administrativo no es un instrumento de coerción, no podemos hablar de «Estado» al uso, sino que éste ya ha sido transformado. En la actualidad el boliviano Álvaro García Linera, es uno de los autores marxistas que más ha indagado sobre la relación del marxismo con el Estado, enfatizando la necesidad de este aparato para realizar políticas transformadoras. En definitiva, el Estado sigue siendo necesario por lo menos hasta la llegada del comunismo, que como el propio Lenin señala, se trata de un momento que puede tardar siglos en llegar y donde la sociedad será una muy distinta a la que conocemos.

  1. Los valores.

Un elemento potente que sí se observa con mucha facilidad en Harry Potter es la potenciación de valores como la amistad, el compañerismo y la lucha, muy por encima del clásico amor adolescente que inunda este tipo de películas, y que en la saga del famoso mago queda muy en segundo plano. Entiendo que desde un enfoque cultural se considere que este tipo de mensajes son mucho más positivos para el público joven.

En definitiva, los libros y películas de Harry Potter, están imbuidos en muchos aspectos por el pensamiento hegemónico, y lo mismo que se anula a la clase obrera propiamente dicha, se incide en estereotipos de género y se cae en algunos clichés propios de una película comercial. Sin embargo, debido a los valores y el mensaje de esta saga y otros aspectos interesantes en cuanto a la lectura política que podemos realizar, consideramos que Harry Potter es un producto cultural de masas sugerente para un público con unos valores y principios cercanos a la izquierda, sobre todo si tenemos en cuenta otros productos culturales dirigidos a los jóvenes que en su mayoría son muy reaccionarios. Es decir, la saga del famoso mago que sobrevivió a la maldición mortal se situaría en la vanguardia, en el sentido progresista, en la lista de productos culturales dirigidos al público infantil y juvenil, y por supuesto para todos los públicos, incluidos politólogos aficionados a realizar lecturas políticas de todo.

¡Hasta la victoria siempre, Harry!

Modo lecturaTony Álvarez López, nació en Láchar (Granada) el 4 de mayo de 1987. Tras pasar cinco años trabajando en la construcción decidió realizar el Grado en Ciencias Políticas y de la Administración en la... Leer más

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