Adel Pereira

Adel Pereira. Soy natural de Sagua la Grande, Cuba (1973). La misma tierra a la que «El Escorial» expolió toda, o casi toda (no sea que me acusen de resentido) la madera preciosa que luce desde entonces. Un espacio de mundo perdido entre cañaverales y mar en el centro de la isla que vieron al nacer Wifredo Lam y Antonio Machín (además de otros «grandes» menos conocidos).
¡Poeta!… (por imagen de sí y para sí; es decir, como actitud ante la vida). Pero obviamente es un eufemismo, quizá, una definición demasiado sobrevalorada. Igual debería decir: amo de casa y padre comprometido (y absorbido) en la crianza. Pero esto tampoco es una profesión en el sentido estricto de la palabra, además de tener menos glamour. Pues concretando: ¡Qué suerte de la poesía! Sólo por ella me dejo tragar… Bueno, mentira; por ella y por el «materalismo-dialéctico» también. Aunque desde cierto punto de vista podría decir que no es lo mismo, pero es igual.
Algunos poemas publicados por aquí y otros por allá. Algún premio por aquí y otro por allá. Un libro por aquí y otro por allá. Más o menos bien. Pero menos mal que ya están publicados porque si no seguiría cambiando y reescribiéndolos (¿ahora sí ven la relación de la dialéctica con la «cosa»? ¿No?… Bueno…). No por nada del otro mundo. En realidad me interesa más este. Aunque eso sí, hay materia para algunos (libros) más. Tampoco muchos, pero habrá otros. Eso espero… Vaya. Y otros video-poemas-conceptuales. Seguiré intentándolo.
¿Articulista? En eso estamos a ver qué tal. Ah, pero sobre literatura y poesía, de momento, no. Dado el acaso, ya les aviso antes… Aunque no prometo nada. Entre la teoría y la praxis cualquiera puede perderse. ¿No?
Bueno, ya está, que estoy a punto de hablarles de Pablo de Rokha, Roque Dalton, Jacques Roubaud, (…).